La bella gavilana.

No son pocas las veces que durante los aburridos aguardos en los riscos de las parameras, he observado alguna hembra de gavilán pasar a ras de suelo intentando capturar  gorriones chillones, totovias, escribanos o lo que se les tercie. En otras ocasiones las he contemplado cicleando a poca altura pero en tres años que llevo por allí tan solo una vez la he tenido posada delante y fue un día de mucha niebla y a dieciocho metros de distancia que no son precisamente las mejores condiciones para obtener una buena foto.
El domingo, armado de mucha paciencia me vuelvo a apostar en el diminuto hide de piedra incrustado en una hendidura de un macizo pedregoso con el fin de probar suerte con el águila real.
La jornada no pudo ser más aburrida. Dos grajillas a primeras horas de la mañana y punto.
A eso de las dos de la tarde, cuando ya lo doy todo por perdido, aparece ésta preciosa hembra de gavilán adulta y me entra al cebo que dispuse a diez metros del hide. 
No duró mucho el lance porque en pocos minutos, un milano real empezó a dar pasadas rasantes e incomodó al gavilán que decidió irse tan rápido como vino. 
Unas cuantas fotos y tan contento.





            Canon 7D+ Canon 500 f4 ISII + YN 500EX y YN662   InduroCT213 y Gimbal GHB2
                                                          Algunas con el convertidor 1.4X