Aguilillas Calzadas

Esto de la fotografía de naturaleza es algo impredecible.
Sales a campear con la idea de buscar una especie determinada y en un alto porcentaje de ocasiones terminas fotografiando otra especie totalmente distinta a la proyectada inicialmente.
Después de observar durante varias jornadas a un joven halcón peregrino en una pequeña hoz, decidí probar suerte e intentar fotografiarlo pero lo que me encontré fue una pareja de águilas calzadas.
Yo diría que el halcón era un joven pasajero errático que se asentó en la zona durante unos días y al abandonarla, dejó el campo despejado para que las calzadas se decidieran a asentarse en el lugar
y comenzar a construir su nido en un viejo chopo.
El escandaloso celo de las calzadas, su ir y venir con material para el nido e incluso una cópula a pocos metros del hide fueron todo un espectáculo que me hicieron disfrutar intensamente.
Llegué tarde al halcón pero sin duda alguna a las calzadas las pillé en el mejor momento.









La gran nevada del 2016

Parecía que éste año se nos pasaría el invierno sin una sola nevada que al menos tiñera de blanco nuestros paisajes pero en febrero la climatología cambió radicalmente y durante dos o tres días, nevó copiosamente en muchos puntos de nuestra geografía.
El hombre del tiempo advirtió que nevaría en cotas relativamente bajas y de manera abundante  pero no pensé que fuera a nevar de tal manera que en algunas zonas de ventísca se acumulará medio metro de nieve. Acceder hasta la zona agreste y escarpada donde fotografío a las águilas reales fue realmente complicado. Por carretera con la tracción a las cuatro ruedas fue bastante sencillo circular pero me fue imposible evolucionar por los caminos debido a la gran acumulación de nieve que había en algunas curvas.
Conseguí aproximarme bastante pero para evitar quedarme atrapado, no me quedó otra que dejar el coche a un lado del camino y patear (cargado como un burro) hasta el tumbi.
A oscuras, caminando con fuerte ventísca, con la nieve rociada violentamente sobre mi cara, hundiéndome, patinando, tropezando y fatigandome a cada paso, pude llegar hasta el tumbihide que estaba semienterrado por la nieve acumulada.
Llevaba mucho tiempo pensando hacer fotos de las reales con nieve y un zorro pero hasta ahora no se habían dado las condiciones necesarias. Casualmente esa misma semana, mi amigo David me proporcionó un zorro adulto que encontró atropellado y casualmente ese fín de semana cayó una buena nevada. Por fín!!!
Debido al fuerte viento, las reales no posaron con su mejor pose pero las fotos están ahí; macho y hembra juvenil comiendo zorro con un ambientazo invernal inmejorable.

  El tumbihide semienterrado por la nieve.

 
 
Demasiado madrugador. El macho entró a las 7:55am sin apenas luz.

 
 La joven real entró más tarde, con mejor luz y protegiendo el zorro de los buitres que acechaban.
 
 A las 13:00pm volvió el macho con mejor luz pero con menos nieve ya en el risco.
 El pequeño Hummer se portó como un valiente y sin él no hubiera sido posible ésta aventura.




Mis queridas águilas reales....

Por lo general  los fotógrafos de fauna salvaje que nos buscamos la vida y trabajamos nuestra propia fauna salvaje, tendemos a cebarnos en una especie concreta que por determinadas causas nos proporciona muchas horas de disfrute e infinidad de posibilidades de trabajo y ello puede hacernos sentir que hemos llegado al estancamiento y nos falta progreso. En numerosas ocasiones he oido comentar a gente que si tal o cual fotógrafo solo tiene fotos de una especie concreta o que el estilo de fotos es siempre el mismo.
Pienso que un fotógrafo de naturaleza debe intentar tener un nutrido archivo de especies y sobre todo la experiencia personal de haber estado frente a frente con el mayor número posible de animales pero no me parece ilógico que alguien que disfruta con una especie cercana y accesible, vaya día tras día a hacer fotos de una  o varias especies determinadas si ello le ofrece buenos momentos y lo enriquecen como naturalísta.
Creo que ese es mi caso, un naturalísta consumado con tiempo y fuerzas justas para practicar la fotografía de naturaleza autónoma (sin hides de pago) que busca más disfrutar con pasión de los momentos
que crear un mega archivo de mil especies. Todo es respetable, todo tiene su lógica y cada fotógrafo debe elegir su camino y disfrutar con lo que pueda y quiera.
Como muestra de lo comentado, subo unas fotillos de ésta temporada con las águilas reales que sin duda es la especie a la que más horas estoy dedicando y cuya belleza y poderío me siguen seduciendo como el primer día.
 Aterrizaje apretado y con recorte que muestra la potencia y espectacularidad de ésta especie.
 Una pirueta del joven comiendo mientras vuela.
 Convivencia entre depredador y depredado. Curiosidades del reino animal.
 Pollo del año reclamando comida a los adultos.Menudo escándalo!!
 Hembra adulta despegando.
 Un vuelo del joven prospectando el lugar.
 Macho adulto
 Hembra adulta
  Macho engullendo hueso.
 Hembra juvenil con urraca incordiando.
 Hembra joven descansando.
Retrato hembra joven con niebla de fondo y esa mirada a cámara que tanto me gusta.

Protección neopreno"made in home"

Cuando uno invierte cientos o miles de euros en una buena lente como es el caso de los grandes teleobjetivos, preocuparse por su protección es  fundamental. Una buena mochila de transporte es algo en lo que no debería escatimarse y cubrir el objetivo con las ya clásicas cubiertas de neopreno de camuflaje importadas de estados unidos es muy conveniente para ponerle "una segunda piel" que lo proteja de pequeños arañazos y lo aisle (un poco) de los extremos agentes externos (calor, frio, sol, polvo, salpicaduras...).
Pero en mi caso, pienso que pagar 120 euros por ponerle unos pequeños trozos de neopreno a mi 500mm, es todo un lujo cuando con un poco de maña y tiempo uno mismo puede hacerse el apaño con los mismos resultados, a un precio mucho más razonable y con el valor añadido de estar hecho "made in home".
Buscando por internet, encontré un sobrante de 70x120cms de neopreno con acabado tipo Camo Realtree que traido desde Reino Unido a España, me supuso una inversión total de 33 euros.

 Detalle del rollo de neopreno junto al teleobjetivo a cubrir y los utensilios empleados.
El parasol y otras partes del objetivo no son completamente cilíndricos por lo cual los patrones tienden a tener cierta curvatura. Viene muy bien hacer un patrón previo con papel o cartulina, teniendo muy en cuenta que debe dejarse ~ 2 centímetro y medio más corto del diámetro total para que al coser el patrón, el neopreno quede bien ceñido presionando la superficie del tele.
Detalle de los discos para la capucha que protege la lente del objetivo cuando se guarda en la mochila.
 Es importante introducir un disco de un material rigido entre los dos discos de neopreno para darle consistencia y que ésto realmente sirva de protección ante cualquier golpe frontal fortuito que podamos dar al objetivo durante su manejo al intruducirlo en la mochila u otro medio de almacenamiento.
La fabricación de ésta capucha fue sin duda lo más laborioso y me llevó unas tres horas hacerla.

 En estas dos fotos podéis ver el objetivo completamente recubierto y el detalle del capuchón así como los huecos dejados para tener acceso a los interruptores que en mi caso los he dejado libres sin ese plástico transparente protector que Lens Coat pone a sus fundas y que a mí particularmente me resultan de lo más incómodo.


Después de recortar todos los patrones y una vez finalizado el trabajo, compruebo que me sobra más de la mitad del rollo de neopreno que compré así que sin calcular el costo de mi mano de obra, estamos hablando de un gasto total de ­~10euros por recubrir de neopreno un Canon 500mm IS II. ¡No está nada mal!, ¿verdad?
Con lo que me ha sobrado aún recubriré la Gimbal, las patas del tripode y quien sabe, igual hasta me hago un tanga, jeje.
Espero que os haya sido útil o al menos interesante éste brico fotogáfico.

Falco peregrinus calidus

Esta primavera me acerqué a uno de esos lugares que por su peculiar ubicación, ya hacía bastante tiempo que no visitaba. Pude disfrutar contemplando un par de cernícalos patirrojos que estaban de paso y me concentré en un águila culebrera que descansaba sobre una enorme roca no muy lejos del camino por el que circulaba.
Mientras me deleitaba observando la belleza de aquél portentoso ejemplar con mis queridos binoculares Minox, se me cruza algo por medio a una velocidad de vértigo.Separo la vista de los prismáticos para buscar al proyectil alado y cuando consigo fijarlo, me doy cuenta que es un precioso joven de halcón peregrino que va a posarse justo a unos pocos metros de la culebrera supongo que por curiosear porque el halcón en ningún momento mostró esa agresividad tan característica suscitada cuando algún "invasor" se acerca demasiado a su zona de cría.
Sin más, me emociono, elucubro, me da una de esas corazonadas de rapacero enfermizo y decido hacer un lance. ¡Quien podía resistirse a recechar a aquél impresionante ejemplar, había que intentarlo...!
Para resumir un poco, os diré que el lance fue todo un éxito porque el halcón vino a primerísima hora del día, posando a pocos metros del hide durante algo más de una hora y me hizo bastante ilusión poder fotografiarlo.Desde aquél día no he vuelto a verlo volar por la zona y no creo que vuelva a hacerlo porque intuyo que se trataba de un halcón de paso, quizás un halcón norteño a juzgar por algunos detalles de su plumaje como me indica un gran amigo que conoce bien a los peregrinos. 
Nota: Semanas después de publicar ésta entrada, varios especialístas acreditados me confirman que el ejemplar de las imágenes se trata sin duda de un falco peregrinus calidus.Una rareza (ave en paso del norte de Europa) de la que debo sentirme orgulloso de haber podido fotografiar.




Canon 7D MarKII  +  Canon 500mm F4 IS II  +  Extender x1.4  +  Tripode y Gimbal Induro

Invierno de reales


Este invierno he utilizado un  hide de pequeñas dimensiones y rapidísimo desmontaje para retirarlo del lugar cada vez que finalizaba mis sesiones a última hora de la tarde tal como se indica en la mayoría de los permisos fotográficos que se otorgan actualmente. Es bastante sacrificado pero tiene las ventajas de no dejar "huellas" y evita que cualquier desaprensivo pueda romperlo o robarlo.
El lugar donde tomo las imágenes que os muestro está bastante retirado y este invierno cuando nevó,
resultó bastante complicado acceder por las dificultades propias de un camino que discurre por un terreno roto y con pendientes pronunciadas.
Levantarse a las 4:00am para llegar al campo completamente a oscuras, portar el pesado equipo y hacer esperas de más de 10 horas a temperaturas por debajo de los 10º, son parte de las penurias que debo aguantar para conseguir un puñado de imagenes.
Lejos de convertir aquél inospito lugar en una atracción de circo, trabajo mis reales en soledad con toda la dureza que ello conlleva y eludo dar información y mostrar cualquier imagen que pueda dar pistas del lugar donde trabajo e intimo con esta bella pareja de reales cuya vida transcurre con la mayor de las tranquilidades. Creo que en este último año de trabajo, he aprendido mucho de mis queridas águilas y si hay algo importante en ésta vida de fotógrafo de naturaleza es el respeto y la discrección.
Ahora en primavera mientras mis bestias pardas sacan adelante un precioso pollo que parece un peluchín, ordeno el archivo conseguido durante las sesiones realizadas éste invierno. Han sido cientos de imágenes pero solo unas pocas con ese algo que las hace destacables y es que el fuerte viento que suele hacer en lo alto de la serranía, no deja posar con comodidad a las águilas y no suelen permanecer mucho tiempo frente a mí y siempre con esa pose forzada para estabilizar su cuerpo frente al vendabal reinante. El 80% de los días que he subido allí con ellas, había un viento muy desagradable.
Igualmente curioso me resulta la desconfiada actitud de los córvidos que dudan muy mucho de posarse por las cercanías; es como si supieran que el fuerte viento y la la lejanía de los árboles las hace muy vulnerables ante un ataque inesperado de las águilas reales.De hecho son los córvidos los que me alertan de la llegada de las águilas porque graznan con verdadera desazón.
Cuando consigues ganarte la confianza de una rapaz tan recelosa y desconfiada como el águila real, vas conociendo poco a poco pautas y conductas que te resultan impresionantes y que embriagan los sentidos de un consumado amante de las rapaces como yo me considero.
Al final veo que me engancho de tal modo que terminaré dedicando buena parte de mi vida a ellas tal como hizo la biologa Dian Fossey con sus queridos gorilas.

El macho posa tranquilo tras la fuerte nevada caida duarnte el día anterior.
 Luz de atardecer a contraluz y ambiente nevado: el climax en un fotógrafo de rapaces....
 Suspendido en el abismo como una cometa, el macho flota en el aire mientras escudriña su territorio.
 Algo incomodó al macho cuando adoptó ésta postura y permaneció inmóvil durante un buen rato.
 El macho en su percha mostrando el dorso y dedicando una mirada para dejar el retrato perfecto.
 La nieve del suelo rebota la luz del sol y rellena las molestas sombras que hace el sol a medio día.
              La hembra: preciosa, enorme, poderosa y mucho más desconfiada que el macho.
 Las manitas de la hembra van acordes al tamaño de su cuerpo y ello le facilita cazar presas de mayor porte frente a las que puede cazar el macho.
 El viejo macho portando una urraca. No todo son conejos y perdices en la dieta de las reales....
 
Un vuelo de reconocimiento con una mirada a cámara que me impresiona como el primer día.

Fotografiando rapaces (ponencia FIO)

El próximo sábado 28 de Febrero 2015 (11:00-11:30), tendré el gusto de ofrecer una pequeña conferencia hablando de lo que más me gusta; fotografiar rapaces.
Un rápido y ameno repaso del equipo básico y matices sobre mi manera de trabajar con unas cuantas imágenes de mi trabajo de autor para dar soporte a las explicaciones.
FotoFio es un evento muy especializado en fotografía de naturaleza, un guiño a nuestro sector en el que todos los años se concentran y conocen  gran cantidad de fotográfos; contando con stands y eventos de gran interés para el fotógrafo de naturaleza.
Espero que sea de vuestro interés y si os animáis, podamos conocernos en persona.

Otoño de Milanos Reales...

 
Es curioso que en ésto de la fotografía de naturaleza en no pocas ocasiones uno prepara el terreno pensando en trabajar a una especie determinada y cuando te das cuenta, estás inmerso trabajando con un animal que para nada tenías en mente.
Localicé una zona donde los azores se pueden ver a diario y elegí un lugar discreto y apartado al borde de un bosquete de ribera que me pareció un lugar inmejorable para recechar a los azores.
Pues lo dicho, lo preparo todo para los piratas de la espesura y resulta que son los milanos reales los que se hacen los dueños y señores del lugar. Algunos ratoneros se unen a la fiesta y de cuando en cuando me visita el azor que chilla excitado por el gran revuelo pero siempre termina abandonando el lugar quizás porque tanto vecino no grato le incomóda o quizás porque su poderosa vista me detecte caundo llego al lugar de madrugada y su recelo no le permite bajar a comer.
Viendo el potencial del lugar, modifiqué algunas cosillas y me dediqué a fotografiar a ésta bella rapaz durante los meses de octubre y noviembre.